Editorial
“El costo de no explorar”
Hay que adoptar como una prioridad
nacional que no perdamos nuestra característica de país exportador
de petróleo. Es algo alrededor del cual debe existir un consenso político
nacional para que pueda actuarse sin dilaciones. Es un asunto de vida
o muerte, sin distingos de color político o de ideología.
Así lo afirma con énfasis el ex Ministro del ramo Carlos Caballero
Argáez en el prólogo reproducido por El Tiempo al libro “El costo
de no explorar”. Cuyo autor, el representante por el Departamento de
Arauca Luis Alfredo Colmenares, fue asesinado hace poco por las
autodefensas.
No explorar sería un golpe tremendo al crecimiento económico y a la
justicia social, que los colombianos de la presente y las futuras
generaciones no nos perdonarían a quienes tuvimos la responsabilidad
de la orientación de la política petrolera. Porque habría sido algo
anunciado, que se sabía iba a suceder y para lo cual no se actuó
oportunamente por negligencia, temor o por simple falta de decisión,
agrega en el mismo tono el ex funcionario del actual Gobierno.
Así explica el ex-Ministro la velocidad con la cual el Presidente
Pastrana Arango ha procedido. Dando lugar en 1999 al cambio en las
condiciones de contratación petrolera (a lo que ahora se conoce como
el 70-30 a favor del concesionario en vez del 50-50 para describir la
participación de Ecopetrol en los respectivos contratos); a la
modificación en la política de regalías que estimula la perforación
de yacimientos pequeños; a la apertura de la Ronda 2000 y finalmente
al ritmo acelerado con que se procedió en los primeros meses del
mismo año a revisar los contratos de asociación firmados bajo la
modalidad de “producción escalonada”.
Todo eso lo recuerda muy acertadamente el experto prologuista. Lo que
habría que complementar es que no es cierto que el país siempre haya
estado entregando porcentajes irrisorios por la explotación de su
petróleo. Más bien lo exacto es todo lo contrario. Durante el largo
tiempo que rigieron los contratos de concesión el inversionista
extranjero se llevaba la parte del león. Y no le pagaba al Estado
colombiano sino unas exiguas y miserables regalías.
Superada esa larga y ruinosa etapa, entró el país en un régimen
igualitario. Mediante los contratos de asociación se restableció el
equilibrio económico tradicionalmente violado en antiguos e injustos
arreglos que implicaban un desconocimiento de la soberanía nacional,
en cuanto saqueaban su más preciado recurso natural no renovable. Sin
ninguna compensación equitativa.
El asunto se presta para interminables debates. Para cortarlos de raiz
la única manera es demostrarle al país con cifras concretas, ojalá
certificadas por la Contraloría General de la Nación, que en todos y
cada uno de los contratos firmados y por firmar para la exploración y
explotación del petróleo el Estado colombiano resulta ganancioso. O
por lo menos no despojado de lo que le corresponde por un tesoro que,
a un plazo más corto que largo, no volverá a tener.
Pero el Contralor Carlos Ossa Escobar acaba de declarar todo lo
contrario: que estos nuevos contratos vuelven a las andadas de
entregarles la mejor parte a los concesionarios.
Y algo no menos importante en este asunto: “el costo de no explorar”
se aplica tanto al petróleo como el gas. Una sabia advertencia que en
lo referente a este último recurso natural no renovable no fue tenida
en cuenta por el Gobierno ni por nadie. Prueba de ello es que fracasó
la Siderúrgica de la Costa. Por falta de oferta y exceso de demanda
del gas. Es el enorme precio que tiene que pagar esta región por no
haberse explorado suficientemente dicho recurso natural. ¿Habría
ocurrido lo mismo si se hubiera tratado de una Siderúrgica para el
interior del país? Averígüelo cualquiera de los numerosos expertos
que todos los días dictaminan sobre esta materia tan evaporable.
  
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Jóvenes
Por RUDOLFO HOMMES
¿Cómo hacemos para canalizar todo ese talento de los jóvenes
colombianos, para aprovechar toda esa energía latente, para hacerlos
sentir parte de esta sociedad y conservarlos en el país con vida?
Posiblemente existen miles de respuestas.

Según
Fernando Savater
“El terrorismo es injustificable”
En todas partes lo
ejercen unas nuevas mafias que comienzan persiguiendo fines políticos
y terminan en lo económico, aseguró en la Tertulia de EL HERALDO.
Por RAFAEL SARMIENTO C.
Fotos Claudia Conde
“Nada justifica el terrorismo y la única forma de combatirlo es
respaldar a la institución estatal”, dijo el lunes en la Tertulia
de EL HERALDO el escritor y pensador español Fernando Savater, quien
aseguró: “Uno, después de ver lo que pasó el 11 de septiembre,
siente que las cosas han cambiado.

La lluvia y
Savater
Por ANDRES SALCEDO
Llovía con ganas en Barranquilla a la hora en que Fernando Savater
debía empezar la Tertulia en EL HERALDO. Una lluvia sucia, diluvial
que arrancó unos cuantos árboles y dañó una varias viviendas en
las frágiles zonas del sur.

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